Inteligencia Narrativa

7 clichés narrativos que deberían desaparecer para siempre

05/09/2018

7 clichés narrativos que deberían desaparecer para siempre

Un cliché es una idea o expresión repetida demasiadas veces. Por regla general, los clichés se repiten porque, en la teoría, «funcionan» y «gustan». ¿Pero qué pasa cuando un cliché, además de ser una idea sobreexplotada, es una mala idea? Pues que los lectores y espectadores que nos topamos con ellas, sufrimos. Porque pocas cosas pueden estropear tanto una historia como cualquiera de estos siete clichés narrativos, y por ello deberían desaparecer para siempre del imaginario colectivo.

1. El elegido

El protagonista ha sido elegido por una fuerza superior que le ha dotado de extraordinarios poderes, le ha dado la capacidad de hacer algo único o la misión de lograr algo que solo él puede lograr. En cualquier caso, lo único que ha hecho él para ganar semejante mérito ha sido existir.
Es un recurso de novato, muy común en aquellos autores que no saben cómo dotar de interés a su protagonista. El problema es que, además de estar cocinando a fuego lento a un potencial Gary Stu, tu protagonista no se convierte en héroe solo por tener un superpoder o una gran responsabilidad sobre su espalda. En primer lugar, no eres un héroe solo por el hecho de ser el único en poder hacer algo. Ser el mejor en algo, cuando ni siquiera te has esforzado en serlo, no te convierte en una figura heroica o digna de admiración. Y en segundo lugar, ¿qué mérito tiene hacer algo cuando el universo conspira a tu favor para que lo hagas? ¿No resulta más heroico luchar contra el destino y salir adelante con un sueño u objetivo aunque pareciese imposible?

¿Cómo solucionarlo?

Si quieres que tu héroe tenga un poder que nadie más tiene, acompáñalo de una desventaja de igual magnitud. Es decir, dale una de cal y otra de arena (nunca he entendido cuál es la buena y cuál es la mala en esta expresión). Como escritor, no seas el padre o la madre sobreprotector que le da regalos a su hijo sin haber hecho absolutamente nada. Haz que se gane el derecho a poseer esos regalos.
La responsabilidad de salvar el mundo se convierte en un conflicto siempre y cuando el héroe de la historia no cuente con demasiada ayuda externa. Tiene que sufrir y esforzarse para alcanzar su objetivo. La idea es que mires fijamente a los ojos a ese héroe que has creado y le digas seriamente: «oye, tú, tienes que salvar el mundo, pero no pienso ayudarte».

2. Quedarse inconsciente a la mínima

Estamos hartos de ver con qué facilidad se quedan inconscientes los personajes en demasiadas obras de ficción. En serio, ¿el cráneo de esos personajes está hecho de galleta o algo parecido? Es tan estúpidamente fácil dejarlos k.o. que hasta sorprende que más adelante, en una escena de acción, no se desintegren por la mera inercia del viento. La típica caída por las escaleras, el golpecito karateka en la cabeza, el clásico jarrón noqueador o el puñetazo a lo Mike Tyson… Cualquier golpe es una buena excusa para dejar oportunamente inconsciente al personaje de turno.

Seamos realistas: si una persona recibe un golpe en la cabeza lo suficientemente fuerte como para perder el conocimiento, debe ser llevado inmediatamente a un hospital porque es probable que haya sufrido una conmoción cerebral grave. De hecho, quedar inconsciente por un golpe puede acarrear secuelas terribles y permanentes. Entonces, el justiciero que se dedica a noquear a los guardias de seguridad porque tiene un fuerte código de honor que le impide matar… Bueno, no sé qué es peor.

¿Cómo solucionarlo?

Este «recurso», de dejar inconsciente a un personaje, se utiliza mucho para llevar al lector o espectador de un lugar a otro privándole de la información intermedia, ya sea por intereses de la trama o simplemente para ahorrarnos el viaje. Pero si necesitas llevar a un personaje de un lugar a otro y quieres evitar el recorrido, usa una elipsis y fin del problema. Este recurso no es ningún secreto, ni está mal visto o prohibido. Y, por supuesto, es infinitamente mejor que el teletransporte noqueador. Y si lo que necesitas es quitar de en medio a un personaje sin llegar a matarlo; existen presas, somníferos, trampas, distracciones y muchas otras circunstancias más realistas que puedes utilizar.

3. Personajes que aprenden demasiado rápido

Un cliché de los más detestables: personajes sin experiencia que son mejores que los expertos, solo por el hecho de ser más importantes para la trama. El protagonista ha dedicado su vida a la agricultura, pero en el momento en el que atacan su aldea, decide coger una espada y enfrentarse a diez soldados armados. Diez soldados que llevan toda su vida entrenándose en combate y en el uso de las armas. Pero, inexplicablemente, el campesino derrota a los diez guerreros. Esto, mires como lo mires, es imposible. En la vida real, un campesino no tiene ni la más mínima posibilidad contra un soldado entrenado. Éste último le cortaría la cabeza antes incluso de que el campesino pudiese levantar la espada.

Luego está la versión «entrenamiento exprés para salvar el mundo», donde el mentor entrena al campesino/héroe durante una semana porque el domingo tendrá que plantarle cara al Lord Rey Tirano Oscuro (el villano de turno que está sometiendo al reino bajo su tiranía). Llega el domingo y el héroe se enfrenta al Lord Rey Tirano Oscuro, un hombre que ha nacido en el seno de la guerra, embutido en la mejor armadura del reino y con una espada con poderes mágicos (claro, es el rey, tiene acceso a un mejor equipamiento que el campesino). Pues aún así, sin entender muy bien cómo, el héroe gana la batalla final y derrota a su adversario.

Ahora bien, volvamos al mundo real: si el lunes te apuntas a clases de Kung Fu por primera vez en tu vida, ¿te digo lo que podrás hacer el domingo? NADA. Te caerás al intentar dar la patada más patética de tu vida. Eso es lo que pasa cuando una persona normal entrena una semana, que no pasa nada. Aunque tus maestros sean Yoda, Gandalf o Merlín, en una semana no habrás aprendido nada determinante.

Pero el problema no solo radica en esa increíble capacidad de aprendizaje, sino además en cómo el tiempo actúa en favor del héroe. Cuando él entrena, el tiempo se ralentiza como en la Cámara del Tiempo de Dragon Ball Z y todo es más eficiente y productivo. Parece que el tiempo solo fluye para aquellos que salen en pantalla, y las acciones paralelas (como el entrenamiento que podría estar haciendo el villano por su parte), no cuentan. Pero si somos justos, y el héroe está entrenando una semana, el villano también podría estar entrenando al mismo tiempo, ¿no?. Y si el villano es un hombre de cuarenta años, que lleva en el negocio de matar inocentes desde que le salieron las primeras espinillas, ¿cómo me explicas que un campesino de dieciocho años le derrote en combate?

Si aplicamos la lógica realista a esta situación, la escena sería así: después de un intenso entrenamiento durante una semana, el héroe se enfrenta al gran villano. Empieza el combate. El heroico campesino empieza a llorar del estrés. El Lord Rey Tirano Oscuro enarbola su espada y corta al héroe verticalmente en dos trozos. Fin.

¿Cómo solucionarlo?

Nunca plantees un enfrentamiento directo entre dos contendientes con un nivel de experiencia tan dispar, especialmente si tu idea es que gane el novato. Puedes solucionar esto de mil formas: el héroe juego sucio, se apoya en sus aliados para ganar ventaja, se enfrenta a un enemigo herido o le arrebata su ventaja de algún modo. Pero nunca pretendas que un gato venza a un tigre solo por el hecho de ser el protagonista.

4. La amnesia

El personaje que queda amnésico tras un accidente y no recuerda nada es, probablemente, el recurso narrativo más pobre y cutre de cuantos existen. Cada vez que veo que en una historia ocurre algo así, automáticamente cierro el libro, apago la tele o me salgo del cine. Es irritante. No solo delata una falta de creatividad abrumadora por parte del autor, sino que es un recurso tan de telenovela y tan manoseado, que sería como contarle el cuento de Caperucita Roja a alguien y encima pretender que se sorprenda con el final.

Este recurso se usa mucho en series donde los guionistas buscan alargar hasta el extremo la tensión dramática que genera una situación. Por ejemplo: dos personajes están enamorados pero son incapaces de declararse su mutuo afecto. Durante tres temporadas se dedican miradas, susurros, regalos, indirectas… pero nunca nada decisivo. En el último episodio de la tercera temporada, el chico se declara. Esa tensión dramática alcanza su cenit y desaparece cuando las intenciones quedan claras. Entonces, los guionistas, deseosos de seguir cobrando su sueldo y con miedo a que un giro drástico perjudique a la audiencia, buscan una forma de reiniciar el interés. Deciden que, en el episodio 1 de la cuarta temporada, la chica cae por las escaleras y sufre amnesia tras la caída. Y obviamente no recuerda la declaración del chico. Se vuelve a crear esa tensión dramática y vuelta a empezar. Es cutre, sí, pero a cierta audiencia le basta.

¿Cómo solucionarlo?

Si necesitas que uno de tus personajes olvide algo, tal vez te resultaría más fácil jugar con el lenguaje narrativo y simular que ese personaje se ha enterado de algo, cuando en realidad no ha sido así. El espectador o lector pensará que lo sabe y esperará expectante su reacción, pero en realidad ha sido todo obra de una artimaña del autor. O también puedes hacer que ese personaje se tope con un Azotamentes en algún callejón oscuro. Cualquier alternativa será mejor que la amnesia.

5. El villano quiere conquistar el mundo porque sí

Según algunas historias, su villano principal se levantó un día por la mañana y dijo “voy a conquistar el mundo”. Ya está. Ahí termina todo el trasfondo y mundo interior del villano. Su motivación es conquistar el mundo porque así podrá gobernar sobre todos para… para sentirse bien, supongo. Imagino que no hay que explicar por qué este cliché es un mal cliché. No solo es un personaje tan plano que roza lo caricaturesco, sino que encima está ocupando un papel tan importante como el de villano o antagonista. Un completo desperdicio, derrochado de la peor manera posible.

¿Cómo solucionarlo?

Trata al villano como tratarías a cualquier otro personaje de tu historia. Nadie es malo porque sí. Ninguna persona nace y lo primero que piensa es en matar a la matrona y devorar su corazón. Pregúntate por qué tiene esa motivación, y dale un significado de peso. Se podrían llenar estanterías hablando de este tema, pero la premisa principal radica en la primera frase de este párrafo.

6. Todo ha sido un sueño

Y al final, todo era un sueño… Es un recurso muy común en cine y televisión, y no tanto en literatura (por fortuna). Este cliché consiste en presentar una escena como si fuese verdadera, donde ocurre algo impactante que deja en shock al espectador (alguien es infiel, un personaje importante muere, alguien ha resucitado…) pero, inmediatamente después, vemos como el soñador despierta sudoroso de un sobresalto, para sumirnos en la decepción. Este cliché no solo peca de una falta terrible de creatividad e ingenio para generar suspense, sino que además consigue que el público se sienta traicionado. Así, la próxima vez que ocurra algo impactante, me lo pensaré dos veces antes de llevarme las manos a la cabeza. Por cierto, los que sigáis pensando que al final de LOST “todo era un sueño”, siento deciros que no habéis entendido nada de esa serie.

¿Cómo solucionarlo?

Este recurso es aceptable si la intención es expresar sentimientos o preocupaciones del personaje. Se avisa sutilmente de que puede tratarse de un sueño, o la escena onírica transcurre de manera diferente al resto de escenas reales. Así, el espectador captará esa información con un enfoque más suavizado, menos susceptible a la sorpresa. No se trata de engañar y sorprender al espectador, sino hacerle partícipe de las preocupaciones del personaje y que llegue a sentir miedo o anhelo por la posibilidad de que ese sueño pueda realmente llegar a ocurrir. Así se genera una mayor empatía hacia el personaje y, en caso de que el sueño fuese premonitorio, la sorpresa no quedará opacada gracias a la tensión creada.

7. Romances forzados y evidentes

¿Recuerdas esos clásicos Disney donde la princesa protagonista y el príncipe estaban mejor dibujados y el resto de personajes eran como más caricaturescos? Pues algo parecido ocurre cuando es evidente que el chico y la chica protagonistas se enamorarán y se darán un beso épico al final de la peli. Generalmente, ella es una joven de origen humilde y él un príncipe, o al revés. Y aunque al principio hay roces y no se llevan bien, es tan obvio que acabarán juntos que al espectador ya le da igual el desarrollo del romance.

El protagonista lleva toda su vida soltero y puro, pero en los tres días de su vida donde transcurre toda la trama, le da tiempo a conocer al amor de su vida (que casualmente es la mujer más guapa que jamás ha conocido), a enamorarse y, de paso, a salvar el mundo. Este cliché se extiende hasta tal punto que la relación se vuelve extremadamente previsible. Estás viendo una película y de pronto presentan a un nuevo personaje, una chica con carácter y demasiado atractiva para el contexto en el que se encuentra. Sorpresa, al final se enamoran.

¿Cómo solucionarlo?

Es imposible construir un romance en tres días sin que resulte precoz o forzado. La mejor opción es plantear una relación previa (la chica es su vecina, su compañera de clase, la camarera que le sirve el café todas las mañanas…), y previamente ya existía un interés, unas miradas y cierta curiosidad mutua. En el caso de invertir los sexos, y que sea la chica la protagonista, la fórmula es idéntica. Y por favor, lógica ante todo; Charlize Theron no es precisamente un ejemplo de camarera de barrio normal y corriente. ¿Sabes una cosa, Hollywood? No solo las personas guapas se enamoran.

Me temo que los flechazos, aunque existan en la realidad, en la ficción no son tan creíbles (todo lo que parezca obra del azar o del destino se digiere mal). Y a no ser que seas un genio como Shakespeare con su archiconocido par de enamorados, no te aconsejo que abordes el flechazo romántico como el único motivo para que dos personajes se enamoren. Pero más allá de esa primera impresión, puedes acudir a la realidad como fuente de inspiración para crear amores creíbles e intensos, donde ni todo el mundo es supermodelo, ni todo lo que ocurre en una relación es perfecto.

Estos son siete clichés narrativos que deberían desaparecer, pero no son los únicos. La lista es muy amplia y seguro que tú conoces clichés incluso peores. Nos vemos en los comentarios. Está permitido quejarse.

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Comentarios (18)

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La verdad están muy bien estos clichés, como tu dices, faltan algunos, pero las soluciones que planteas están muy bien, 10/10

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Muy buenos, yo me sé uno y es evidente que la gente se dará cuenta de que en toooodas las películas ha pasado esto:

JUSTO EMPIEZAN LAS NOTICIAS CUANDO ENCIENDEN LA TELE

Cuando ocurre un acontecimiento importante en alguna escena de una película, por ejemplo un asesinato, desastres naturales, secuestro de un presidente, invasión alienigena, etc. El actor o actores quieren estar informados de lo que está pasando, ya sea porque aún no se han enterado del todo o porque estaban lejos en el momento de tal suceso, y recurren a la radio o la televisión (que evidentemente son un clásico del cine y lo serán por mucho mucho tiempo).
Y pasa lo que la mayoría de espectadores de alguna manera ya se esperan, y es que en la típica escena, ¡justo empieza el noticiero cuando el protagonista apenas acaba de encender la televisión o cuando acaba de cambiar de canal! enterandose así, de todo lo que quería saber.
Y eso ocurre en todas las películas, y es algo que desgraciadamente no va a cambiar, es una escena que ya se le ve venir, ver al típico actor tener la suerte de que nada más encender la televisión empiece a ver las noticias desde el principio, como si de alguna manera fuese un adivino que sabe el momento exacto de cuando cambiar de canal o la radio.

¿CÓMO SOLUCIONARLO?

Lo más evidente sería que se entere a mitad de noticiero y que algún otro actor que haga de papel de algún pariente le explique lo que no se ha enterado, incluso en situaciones en donde el protagonista está sólo fuera de la ciudad, y al encender la radio, solo se haya enterado casi al último de lo que está pasando, quedándose así con las dudas y dándole a la trama un porcentaje más alto de incertidumbre de cara al espectador, así el interés por quedarse hasta el final de la película estaría garantizado.

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Hola Alex:

Llevo tiempo siguiendo tu blog, pero nunca me había atrevido a escribir de vuelta. Es bueno que estés aquí de nuevo.

No creo en los malos clichés. De hecho, no creo en las malas ideas. Toda idea es buena para hacer una historia, lo que puede fallar es su ejecución a lo largo del proceso de escritura. Del mismo modo, las ideas más frescas pueden ser un completo fracaso si no se trabajan bien. Estas es mi opinión sobre los clichés que has colgado.

EL ELEGIDO
Precisamente la gracia del elegido es que no ha hecho nada para recibir un don. Si fuese alguien que lo buscaba tendríamos otro tipo de historia, a mi parecer una más aburrida. Y respecto a ganar… la historia puede ser muy interesante incluso conociendo el final. Sería como decir que un comienzo in media res no es interesante porque ya te revela lo que va a pasar en la mitad del libro. Cada punto de la historia puede ser interesante, a veces incluso más que el propio final. Y todos los poderes tienen límites o desventajas añadidos, aunque te reconozco que no siempre son muy llamativos o influyentes.

Sabiendo esto, la idea del elegido creo que da para historias interesantes sin necesidad de tocar el concepto. Por ejemplo, un elegido que precisamente por saber que iba a ganar deja su carrera de héroe a mitad de camino, se largo y por culpa de eso el mundo está sumido en el Caos. O un elegido tan hastiado de que todo le salga bien que lo único que desea es poder librarse del destino impuesto por los dioses y para ello trama un plan para destruirlos. Además, que el héroe sepa que va a ganar no significa que no tenga que esforzarse por hacerlo. Puede que é no pueda morir o sufrir consecuencias, pero quizás sus amigos, familia sí pueden ser destruidos si no se esfuerza lo suficiente…

Como extra, no olvidemos que uno de los libros más vendidos, Harry Potter, tienen un elegido como la copa de un pino, así que tan mal cliché no puede ser si ha funcionado tan bien en tantas partes del mundo.

Y sinceramente, prefiero al elegido al héroe si este último no está bien trabajado. Cuando la persona normalita se salva de mil y un apuros, sin consecuencias y sin que haya más razón para ello que la de “soy el prota” pues mira, me aburren mucho más. Al menos el elegido tiene algo que respalde su condición de superviviente contra todo.

QUEDARSE INCONSCIENTE A LA MÍNIMA

A ver, los ejemplos que pones no me encajan dentro del concepto de “a la mínima”. Son ostias importantes, a menos que me digas que quien te golpea con el jarrón es un niño de 8 años. Lo que sí te reconozco es que se exagera con el tiempo de los desmayos, cuando deberían ser solo unos minutos (o media hora a lo sumo).

Concuerdo contigo en que usado como recurso de viaje instantáneo no sirve ni tiene sentido, pero creo que el concepto en sí puede ser útil. Muestra la vulnerabilidad del personaje, que también puede ser herido y es una excelente forma de hacerlo sin que suponga daño permanente. Y que pongas somníferos como medida realista… jugar con la química es lo más peligroso que pueden hacer. A menos que el sicario tenga un título de medicina y el historial médico del protagonista, usar cualquier tipo de anestésico es la forma más segura de mandarlo a la tumba. Palabra de veterinario.

PERSONAJES QUE APRENDEN DEMASIADO RÁPIDO

Sí y no. Generalmente me gustan los personajes que aprenden rápido, pero puede entender tus reticencias. Sí, hay veces que los periodos de tiempo para aprender están muy exagerados, pero si se hace bien no tengo problema con un entrenamiento exprés. Mejores maestros, circunstancias especiales, ayudas mágicas o tecnológicas, puede haber mil maneras de que el pringado de turno se haga alguien bastante temible.

AMNESIA

Otro ejemplo de mal uso y abuso. Sí, tienes razón en que se ha usado en exceso, pero de nuevo, el recurso en sí es bueno. La amnesia o el lavado mental permite crear historias muy interesantes y de ir descubriendo poco a poco el mundo que rodea al protagonista de una forma orgánica. Ahora mismo me viene a la mente Bioshock y más allá de que guste o no a mí me parece que la historia está bastante bien construida.

EL VILLANO QUIERE CONQUISTAR EL MUNDO PORQUE SÍ

¿Y cual es el problema? Sí, el malo debería tener una motivación, ¿pero es necesario que el protagonista la conozca?

Por otra parte las razones pueden ser absolutamente peregrinas y seguir funcionando. Los mejores villanos que yo recuerdo son Disney y la mayoría de veces sus motivos dejan bastante que desear. Por supuesto depende de la historia que quieras construir, pero precisamente creo que el ignorar los motivos que llevan a alguien a hacer actos horribles también puede impactar tanto como tener el más desarrollado de los trasfondos.A veces el mal por el mal resulta mucho más temible que el saber los motivos que hay detrás. Y no, humanos malvados no nacen pero, ¿qué hay de otras razas o criaturas?

TODO HA SIDO UN SUEÑO

La verdad es que este es el único al que todavía no le he encontrado una manera de aprovecharlo adecuadamente sin que el lector se sienta defraudado. Así que a falta de ideas, callo.

ROMANCES FORZADOS Y EVIDENTES

De nuevo, saber lo que va a pasar no quita que el desarrollo pueda ser interesante. Si un libro empieza con dos amantes tirados en el suelo, agarrándose de las manos y con la mitad de las tripas fuera como prólogo… no se tú, pero a mí me gustaría saber como acaban así. Otra cosa es como tu dices, que sea forzado… pero no por rápido, sino por obvia incompatibilidad de personajes, con personalidades muy diferentes que no podrían complementarse ni entenderse en cien vidas. Para romances rápidos me viene a la mente la película 50 Primeras citas, donde el amorío tiene que ser rápido por necesidad, y creo que la película lo maneja bastante bien. Y encima también tiene amnesia, un ejemplo perfecto de cómo usarla para hacer una historia interesante.

En resumen: sí, puede haber abuso de ciertos clichés. Sí, algunos clichés son mal utilizados o se emplean en historias que no los necesitan. Pero eso es cosa de los escritores. A medida que cambia el mundo (y se van escribiendo historias) aparecen nuevos clichés, ninguno mejor o peor. Limitar los clichés solo le veo perjudicial para la creatividad.

E incluso si de verdad fueran tan horribles, ¿por qué hacerlos desaparecer? Seguirían siendo de utilidad para saber lo que NO hay que hacer, teniendo de forma irónica una importante función. Sin ellos no podrías haber escrito esta entrada. Adoro que la mala escritura siga ahí fuera, me permite no cometer los mismos fallos. Sin malo no puede haber bueno.

Con todo, me ha parecido un buen artículo de opinión. Sigue así.

Un saludo
Alas Negras

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Coincido con Alas Negras: «no olvidemos que uno de los libros más vendidos, Harry Potter, tiene un elegido como la copa de un pino». ¿Habrá recurso más burdo que convertir a un hombre en insecto, como hizo Kafka en La Metamorfosis? Sin embargo, la obra es famosa y aún hoy tiene vigencia.

Creo que hay dos opciones: ser crítico literario, y ser escritor; y ambas son mutuamente excluyentes. El mercado y la crítica suelen seguir rutas que rara vez se cruzan. Por eso hay tanto best seller que según los expertos en literatura no debería haber vendido siquiera un ejemplar.

Tus consejos, Alex, son interesantes, y por eso esto aquí. Pero no dejan de ser una opinión, como tantas otras. Por mi parte, prefiero hacer a juzgar, es decir, escribir a opinar sobre escritura; y que el mundo me enjuicie, que para eso escribo.

Saludos.

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Lo de Kafka en realidad era una metáfora. Y en cuanto a Harry Potter, a pesar de presentar el cliché del Elegido, la trama fue bien desarrollada.

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Hay dos cliché que te faltaron: la chica occidental que es raptada por un guerrero oriental y que en vez de intentar patearle los h… y escapar, como cualquier persona normal…se enamora.

El síndrome de Estocolmo es algo más o menor real, pero a veces se pasan. Acabo de ver la película El Viento y el León donde una chica es secuestrada por un jeque árabe y se enamoran. Es chocante.

Otro cliché: el buen salvaje: Hay muchas películas donde el protagonista tiene un choque de culturas y conoce la cultura ajena desde el punto de vista de sus enemigos y se hacen amigos (Como Un hombre llamado caballo, Danzando con lobos y Avatar o El ultimo samurai, pero es realmente chocante cuando te idealizan de la manera más grotesca a los de «la otra civilización» como angelitos o poco menos, y a veces se pasan en ese tipo de cliché. En El viento y el león hacen las dos cosas.

Lo que no veo tan claro es como solucionarlo en esos dos casos.

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Gracias por el artículo. Me ha parecido muy interesante cómo planteas algunos errores básicos de la ficción , y las soluciones que ofreces.
Los protagonistas gozan en todo momento de circunstancias favorables para materializar sus objetivos: punto 1.
Carencia de verosimilitud: puntos 2, 3 y 4.
Personajes sin proyección psicológica: punto 5.
Todo ha sido un sueño, y la consiguiente desilusión del espectador o lector: punto 6.
Lo que ocurre o va a ocurrir es evidente: punto 7.
Sí, poner trabas a los protagonistas. Por muy héroes que sean: tienen que llorar y frustrarse. Deben combatir contra enemigos tan fuertes como ellos; o incluso más.
Personajes que sufren a causa de sus contradicciones. Héroes con algunos defectos. Villanos con algunas virtudes.
Nada de rellenar argumentos con información que ni incide en su avance ni le otorga verosimilitud: espacio activo en blanco, y han pasado dos semana o varios meses.
Finales redondos e inesperados, y trabajados desde la primera línea.
Es mi interpretación de tu texto.

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Hola Alex Bardo. Tengo poco de conocer tu blog, pero lo poco que he leído me ha resultado bastante interesante y me ha sido de gran ayuda (por lo que seguiré leyendo más). Este artículo de clichés me ha gustado, tus sugerencias para evitarlos son muy útiles, solamente estoy en desacuerdo con los motivos del villano.

Mis villanos favoritos son aquellos que están seguros de que actúan haciendo lo correcto (como Magneto o Thanos), pero no me cierro a los villanos que lo son porque sí. El mundo real está lleno de personas que sin haber sufrido un evento traumático actúan despreciablemente por mero beneficio propio. ¿Un ejemplo? Muchos políticos. Crecieron en buenas familias, fueron a buenas escuelas (y otros ni preparatoria tienen), se adentraron al mundo de la política con buenas intenciones (algunos) y entonces se corrompen, desean más poder, más dinero, más privilegios… Seamos honestos. El poder y el dinero pueden ser suficiente motivación para que todo lo bueno que te hayan inculcado te valga un sorbete y te desgracies a toda la humanidad.

Tenemos también a empresarios sin escrúpulos que devastan selvas y bosques para producir más y enriquecerse más (ellos equivalen al villano que quiere destruir el mundo sin detenerse a pensar en dónde caramba va a vivir cuando lo logre). Realmente para ser malo no se necesita mucha historia. Marina Abramovic nos demostró cuán oscura puede ser la naturaleza humana cuando alguien no se defiende (y ella estaba rodeada de personas normales y comunes).

Sí, siempre será más fácil fascinarte con un villano cuyo pasado conozcas y comprendas. Serán mucho más atractivos que un “porque sí”, pero el mundo tiene bastante gente incromprensiblemente aprovechada, bravucona y corrompible, como para que aceptemos sin problemas que un villano sea malo por razones que desconozcamos.

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Atendiendo a los comentarios de Jaime, Alas Negras y otros, hay que aclarar que hay una diferencia entre ser el «elegido» porque la bola te dió justo a vos, y serlo como un efecto colateral de los hechos. Harry Potter, por ejemplo, no fue «el elegido» porque un poder cósmico así lo dijo. Voldemort estaba reclutando a muchos magos para su ejército, entre ellos los Longbottom quienes quedaron completamnete locos, y los padres de Harry, quienes murieron. Ambos niños tenían las mismas oportunidades de ser los de la profecía de Sybill Trelawney: eran hombres, nacidos en los días finales de julio de 1980, el año en que se hizo la profecía, sus padres habían desafiado a Voldemort tres veces y no vivían para contarlo, tendría un poder que Voldemort no pudo o no quiso comprender. La clausula fue que, si nacía más de una persona que cumpliera con los requisitos, Voldemort mismo elegiría a quién se referiría en última instancia. Y esto lo hizo Voldemort, sin saberlo, cuando cuando atacó en persona a los Potter, cosa que no hizo con los Longbottom, y lo marcó al intentar atacarlo. El sacrificio de Lilly fue el «poder» que Voldemort jamás comprenderái, el amor, y fue ese poder, transmitido a Harry, lo que lo conectó a Voldemort y lo volvió su perdición. Así ven, que el recurso del elegido es muy bueno mientras haya un porqué de transfondo. Nunca tenemos que olvidar que en lo mágico y lo fantástico siempre va a existir un aire de misterio y un algo inexplicable, como es el hecho de que un hombre pueda dictar una profecía, algo que aún no ha pasado, pero incluso esto tiene cierta razón de ser: estaban en medio de una guerra, desesperados, y en la búsqueda de una salvación esta persona con tal habilidad logró encontrarla

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Ohhhh!, yo ODIO cuando el villano no tiene transfondo, es como…y ya?, para que quieres dominar el mundo!? el mundo es tedioso amigo villano, tienes que cuidar de muchas personas inconformes, no van a trabajar para ti, en serio, tienes que ver que no colapse el sistema de tu mundo!, noooooooo

Por otro lado la amnesia o el «todo fue un sueño!», es como: dios…no tuviste una mejor excusa para todo lo que pasó?, necesito repuestas no evasivas! Es como que escapasen de su historia, oh, no se como termina esto…eh…uh…ERA UN SUEÑO

Y uno arroja el libro a la pared xD

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Me encantan tus blogs Alex, sin embarg si dire algo sobre esto:

Es sobre el cliche de «PERSONAJES QUE APRENDEN RAPIDO» vale es cierto que no se puede aprender algo en dos dias, sn embargo hay que recordar que hay personas que tienen mayor concentracion para hacer las cosas y si se tiene motivacion, es posible. Yo por ejemplo, no digo que aprendo a hacer algo en menos de dos dias, pero si tengo motivacion puedo aprender rapido.

Asi que, en mi opinion, no es tan malo que los personajes aprendan rapido, claro que tampoco hay que exagerar.

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Esta muy interesante la manera como se puede mejorar en los clichés de los personajes.
Actualmente hay muchos escritores que se basan en muchos clichés para crear sus historias, lo compartiré. Muchas gracias por escribir tan valiosos blogs.

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Discrepo con lo de la amnesia. Ese es un recurso narrativo que puede ser muy interesante si se sabe trabajar bien con el. Especialmente cuando se trata de una amnesia parcial en vez de una totalitaria (por ejemplo, que el personaje no recuerde lo que hizo el fin de semana, una semana, unas horas). A eso se le puede sacar mucho provecho.

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Qué genial. Cómo lamento no haber encontrado este blog hace tiempo. Prfesional, bien escrito y práctico. Directo al grano. Felicidades. Siempre es un gusto leer blogs como estos. Y pues bueno. El cliché que más detesto es el del villano por que Sí y los romances evidentes. Creo que otro cliché bastante común que detesto es el del protagonista bueno bueno, y el del antagonista malo malo, una versión del villano que es malo porque sí.

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El recurso de la amnesia no es tanto un cliché, otra cosa es que no lo sepan utilizar.

Ejemplo: la octava parte de jojo’s bizarre adventure

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Un cliché que no has escrito es el clasico ,,todo saldrá bien”. Es un recurso tan utilizado que lo ponen en cada película (sea de romance, terror,fantasía,drama…).

El protagonista o otro personaje se lo dice a otra persona para que ella no tenga miedo. Pero al final todos sabemos que no va a acabar bien, y abra alguna consecuencia.

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