Inteligencia Narrativa

Por qué no debe existir el azar en una historia

18/01/2016

No, no existe el azar en una historia que se precie

Seguro que esta afirmación ha hecho a más de uno arquear una ceja. Pero por muy extraño que nos resulte de entender, es así. El azar en una historia no es nada recomendable. Me explico: cuando el lector lee, quiere que todo tenga un porqué, quiere que los acontecimientos importantes estén perfectamente explicados y tengan una razón de ser realista, nunca más azarosa de lo humanamente creíble.

Puedes usar el azar una vez en tu novela, no pasa nada. Pero nunca abuses de la suerte en ella, porque perderás credibilidad y el lector dejará de estar en tensión durante la lectura. Imagina que estás leyendo una novela donde el protagonista se ha salvado en múltiples ocasiones por cuestiones de azar. Por poner un ejemplo: en el último tiroteo contra su archienemigo el arma de éste último tuvo la mala suerte de encasquillarse, permitiendo al héroe salir airoso de la situación.

luck-or-skillUn golpe de suerte dentro de toda la historia está bien, es creíble. Pero si durante diez tiroteos todas las balas enemigas han errado su objetivo y cuando el protagonista tenía una pistola en la sien ésta se ha encasquillado, la historia se vuelve aburrida y predecible. Es más, la invulnerabilidad del protagonista gracias a esa suerte prodigiosa terminará por evocar una sensación de amargura y hastío en el lector. Algo similar a lo que a muchos de nosotros nos pasó de niños con el Coyote y el Correcaminos. Todos estábamos deseando que el Coyote atrapase al condenado pájaro. Siendo el primero el que, por sus continuos esfuerzos y perseverancia, se ganaba el afecto del público, mientras que el Correcaminos recibía todo el odio por esa suerte absurda que siempre le acompañaba.

Tanto si beneficia a los buenos como a los malos, el abuso de los milagros hace que una trama sea tan estúpida que cualquiera perdería el interés en ella. Llega a un punto en el que sientes que el personaje es invencible, que una potencia divina vela por él y le facilita las cosas con ridículas casualidades. Lo curioso es que las escenas ejemplificadas anteriormente (salir ileso de un tiroteo o que un arma se encasquille en la sien) pueden darse en la realidad. De hecho, coincidencias muchísimo más increíbles han tenido lugar en el mundo real. Pero claro, son historias que contadas resultan increíbles. La propia palabra lo dice: increíble.

El pacto ficcional tiene un límite y unas cláusulas. Un lector puede creerse que en tu historia existan vampiros y dragones, pero no se creerá que, cuando el protagonista más lo necesite, aparezca su primo para salvarle la vida.

El Deus Ex Machina

En la literatura se denomina Deus Ex Machina al elemento externo que soluciona un conflicto de un modo ilógico e inapropiado, sin respetar la coherencia de la propia historia. Suele ocurrir cuando el escritor no ha desarrollado debidamente la trama, ni ha estudiado en profundidad la coherencia desde una perspectiva acorde con el mundo que plantea. Si el azar en una historia juega un papel milagroso y no existen magos que respalden esa “casualidad”, los lectores pensarán que se les estás tomando el pelo y el escritor se ganará su desaprobación. [Pincha aquí para aprender más sobre el Deus Ex Machina]

james-bond-simpsonsPor este motivo, siempre que hagas un giro inesperado de guión, o un personaje desaparecido aparezca en el último momento para salvar la escena, asegúrate de haber soltado alguna que otra pista en el transcurso de la historia. De manera que, cuando ese evento increíble ocurra, el lector se sorprenda al mismo tiempo que ve totalmente lógico lo ocurrido. Puedes presentar a un personaje secundario al principio de la historia y dejarlo en un segundo plano. Así, después de cien páginas, el lector se habrá olvidado de él completamente. Cuando ese personaje aparezca en la escena final para ayudar al protagonista, será una sorpresa y una rememoración al mismo tiempo, una pincelada perfecta para la historia. Pero si en lugar de sembrar esa escena previamente, haces que directamente un personaje desconocido aparezca de la nada para salvarle la vida al protagonista, créeme que el lector tirará el libro contra la pared con todas sus fuerzas. Se sentirá estafado. Sí, es una sorpresa. Pero es una sorpresa estúpida, un Deus Ex Machina que ha arruinado el clímax.

El Chicle en la Repisa

Otro elemento narrativo que debes conocer como escritor es el llamado Chicle en la Repisa. Éste explica y justifica a la perfección el por qué no deben existir elementos azarosos en una historia y por qué, como bien decía Anton Chejov, se debe justificar hasta el último detalle de una historia.

Si en el primer acto tienes una pistola colgada de la pared, entonces en el siguiente capítulo debe ser disparada. Si no, no la pongas ahí.»

Anton Chejov

Si destacas algún detalle o elemento durante la narración, úsalo. No dediques tiempo extra a describir elementos que no suponen ninguna importancia para la trama, de lo contrario despistarás y decepcionarás al lector. Por ello debes elegir cuidadosamente a qué dedicas las palabras en tu narración. No desperdicies frases con información superflua, ni inviertas poco tiempo en lo que realmente importa.

Cada uno de los detalles que aparezca en los primeros pasajes de la novela tiene que ser de utilidad en la trama de la misma. El lector estará pendiente de un chicle en la repisa que hayamos descrito en el primer capítulo; si no pasa nada con él ni se hace mención posteriormente, se sentirá engañado. Éste sabe, consciente e inconscientemente, que si un elemento aparentemente azaroso está en la escena, es porque tiene una función en la trama. Cualquier otro resultado desembocará en una decepción.

¿Pero de dónde viene eso de «chicle en la repisa»? 

Se está celebrando una fiesta en casa de Andy. Una veintena de personas invaden su salón, bebiendo y hablando sin parar. Tom, el mejor amigo de Andy, se saca un chicle de la boca y busca un sitio donde tirarlo. Al no encontrar nada, lo deja sobre la repisa de la chimenea con un gesto displicente. Nadie se percata del chicle y la fiesta continúa.

Horas más tarde, Sara, una preciosa mujer con una larga melena rubia se pasea con su copa junto a la chimenea. A su cabello le faltan escasos centímetros para toparse con el chicle, pero algo llama su atención y se aleja de la repisa.

A la mañana siguiente, Andy está limpiando la casa y ve el chicle en la repisa. Lo limpia con un trapo y lo tira a la basura.

Si el escritor crea una situación aparentemente azarosa (en este caso, dejar un chicle en una repisa peligrosamente al alcance del pelo de Sara), pero la suerte no hace su trabajo como es debido, el lector se sentirá estafado.

Lo dicho, nada de azar. Si quieres sorprender al lector, juega con el doble sentido de las palabras, con las suposiciones, las sospechas y la intriga. Haz que todo pueda ocurrir en cualquier momento, pero que a la vez el simple hecho de que nada ocurra sea tan factible como un emocionante e inesperado giro de guión.

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Comentarios (24)

Totalmente de acuerdo con todo lo que dices en el artículo. Es de perogrullo, en realidad, pero muchas veces te encuentras con novelas que abusan del Ex-Machina, y te entran ganas de…pegarle un chicle en el cabello 🙂

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Hola Alex. Sigo leyendo tu blog desde las sombras 😉

Estoy de acuerdo con lo que dices aunque ahora veo una inclinación hacia abusar de ello, sobre todo en películas y series televisivas. Es frustrante. «Ellos» los justifican diciendo que es un nuevo estilo de guionizar, para que el público se implique deduciendo o imaginando esos cientos de pistas sin sentido que al final no tienen solución ni explicación.

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Muy bueno Álex! No conocía estos nombres que ayudan a recordarlo.
Genial artículo para no perder el foco con nuestra historia 🙂

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Muy bueno Alex. Me ayudas a ponerme en la piel del lector, donde siempre que hay un detalle insignificante estoy a la expectativa por que se que a la larga es algo relevante, si no ocurre nada, no entiendo para que lo describen con tanto interés y si como muy bien dices, terminas el libro separando y te quedas «despagao».
Gracias por tu tiempo y ayuda

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Gracias a ti por comentar. Un abrazo.

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Impecable. Un escritor que utiliza a la perfección el azar es Paul Auster. En sus novelas, la suerte (buena o mala) siempre juega un papel importante. Pero nunca chirría. En alguna parte he escuchado que Dios no necesita justificar el mundo que ha creado, pero un escritor sí tiene esa obligación 😉 Gracias por el post.

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¡Gracias Alejandro! Una cita magnífica que resume a la perfección todo este asunto.

Un abrazo.

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Gracias, lo mismo sucede cuando trabajas en un escenario. No se debe poner nada que no se vaya a utilizar.

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Gran blog, sí señor. Estoy de acuerdo con el tema de que Deus Ex Machina es un lastre y un recurso tan manido y artificial, que quita credibilidad a los acontecimientos. Pero en el caso del cicle en la ventana, no estoy de acuerdo. Muchas historias le faltan frescura, porque sabes que si te muestran algo o una situación que en apariencia no tiene relevancia, es porque va a pasar algo inesperado, fortuito. Si todo elemento tiene un porqué, es tratar a una historia como un puzle perfecto y una historia si la queremos hacer lo más real posible, no tiene que tener todo una razón de ser.

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Hola Antonio, si me lo permites, te voy a contrariar:

La frescura no tiene nada que ver con los acontecimientos fortuitos. Una historia es fresca cuando el guionista sabe cómo sorprender al espectador y utilizar esos «clichés» en su contra. Si introducimos elementos y acontecimientos aleatorios en una historia, simplemente para que el espectador no se vea venir la trama, lo único que estamos consiguiendo es confundirlo aún más. Eso no es ser original, es ir en contra de la percepción humana y de cómo nuestro cerebro interpreta una historia. Otra cosa muy distinta es crear acontecimientos evidentes que se resuelven tal y como se esperaba, eso es de ser mal escritor, mal guionista y mal narrador.

Además, una película siempre tiene que reducir metraje en su versión final y aún así salen películas de tres horas. ¿Te imaginas una película que incluyese elementos superfluos y se metiesen todos en la cinta? Saldrían películas de siete u ocho horas que te cuentan una historia que se puede resumir en un trailer.

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Discrepo jejeje. En el primer párrafo aludes al azar el cual, yo también detesto. En el segundo comentas que una película tiene que reducir metraje. No es cierto del todo. Más bien todas las películas tienen una cantidad ingente de material, el cual una vez montado, es posible que no de los tiempos que se esperaban al hacer el storyboard. Por eso se desechan horas. También por motivos comerciales, las productoras exigen que la película dure un máximo de tiempo, para poder hacer el mayor numero de sesiones posibles por sala. Pero has jugado con una carta marcada y es que el ritmo de la literatura y la del mundo del cine son diferentes. Obviamente la paja absoluta hay que desecharla, pero no se puede dejar sólo grano por que el ritmo carece de autenticidad, que es el lastre de las obras comerciales de hoy en día.

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Me encantó lo del chicle en la repisa, había visto lo de la pistola pero no con ese ejemplo. Me gusta mucho más. Y lo del azar también es cierto.
Me llevo el artículo para compartirlo.
¡Saludos!

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Hola, Álex.

Quisiera agregar que, un problema serio que acarrea el uso del azar, es que rompe el sentido de una historia como una metáfora de la vida. Como dice McKee en El guión, tanto personajes como trama, son metáforas, la vida está llena de azar, pero en una historia no tiene cabida.
Además, si no existe un sentido de causa-efecto detrás de las acciones de los personajes, ¿cómo puede cobrar sentido el mensaje de la historia? A menos que el mensaje sea, propiamente, que el azar lo rige todo (uno de los tantos mensajes de Antichrist, de Lars von Trier), el sentido final de la historia debe estar fundamentado por las acciones. Si no, el lector pensará que el mensaje sale de ningún lado.

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3.5

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4

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A veces podemos cometer este error si nos entran ganas de terminar con el relato o novela y buscamos un atajo que echa a perder todo el trabajo. Seguro que todos hemos leído buenas novelas con un final algo decepcionante por suertudo y a todos nos enfandan un poco las pelis es las que siempre las balas se alejan de prota casualmente. Pero como las prisas nunca fueron buenas debemos estar atentos pra evitar este error.

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hay algo que no entendi muy bien, en el ejemplo del chicle, significa que es deux ex machina porque » aglo llamo su atencion» y no se choco con el chicle?

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Excelente artículo. Una novela en la que el azar juega un papel importante está escrita sin respeto a la inteligencia del lector.

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4.5

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5

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Creo que, muchas veces, mejor que solucionar la situación basándose en que el protagonista tiene buena suerte y punto, sería mejor crear una situación coherente en primer lugar, una de la que fuera plausible que el protagonista escapara sin que fuera demasiada suerte, me explico:
El avión del protagonista se estrella, por que si, aunque sea algo sumamente infrecuente que un avión se estrelle, igual pasa. Y el protagonista, sobrevive, aunque esto sea, de nuevo, algo increíblemente poco probable.
Este me parece un buen ejemplo de un caso en el que se intenta enmascarar la buena suerte del protagonista, poniéndolo en una mala situación, cuando se logra justo lo opuesto: el hecho de que el protagonista sobreviva, por ejemplo, a un accidente de avión, es tan poco probable, que mejor no ponerlo en esa situación, en primer lugar, porque el hecho de que sobreviva solo demuestra lo intocable que es.

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